jueves, 1 de agosto de 2013

SÍNTESIS ENCÍCLICA "LUMEN FIDEI". CAPITULO PRIMERO.

Abrahán, nuestro padre en la fe

8. Dios le dirige la palabra a Abrahán, se muestra como un Dios que habla y lo llama por su nombre. La fe está vinculada a la escucha: es la respuesta a una palabra que interpela y aún tú que nos llama por nuestro nombre.
9. Ésta Palabra a Abrahán es llamada y promesa.  La visión de la fe para Abrahán es la que ve a medida que camina y se adentra en el espacio abierto por la Palabra de Dios. La fe abre el futuro, es memoria del futuro ligada a la esperanza.
10. La palabra Fe está asociada a la misma palabra hebrea que significa sostener. Es así como Fe es acoger la Palabra de Dios como lo más seguro e inquebrantable. Es construir sobre la roca firme.
La palabra Fe también se asocia a la expresión hebrea que indica tanto “fidelidad de Dios” como “Fe del hombre”. El hombre fiel recibe su fuerza confiándose en las manos de Dios: "El hombre es fiel creyendo a Dios, que promete; Dios es fiel dando lo que promete al hombre"
11. El Dios que llama a Abrahán no solamente es el Dios Creador sino el Dios Padre. Su llamado le hace entender que su vida no procede de la casualidad, sino de una llamada y amor personal. En la prueba de fe de Abrahán, Dios enseña que la promesa de un futuro está más allá de toda amenaza o peligro.

La fe de Israel
12. La fe de Israel nace al abrirse a la intervención de Dios. La fe en Dios, implicó para Israel responder al llamado del Señor para ponerse en camino, adorarlo y heredar la Tierra prometida. La fe de Israel se hace explícita al recordar los beneficios de Dios, su intervención liberadora y que guía al pueblo. La fe viene a ser, memoria que nos recuerda los beneficios de Dios y cómo cumple sus promesas a través de la historia.

13. ¿Qué lleva al hombre a construirse ídolos? no soportar el misterio del rostro oculto de Dios; ¿qué caracteriza a los ídolos? a) Tienen un rostro que se puede mirar, cuyo origen es conocido porque es hecho por nosotros; b) En ellos no hay riesgo de una llamada que haga salir de las propias seguridades porque los ídolos tienen boca y no hablan (Sal 115,5); ¿Qué hacen los ídolos? disgregan al hombre en la multiplicidad de sus deseos, desintegrándose en los múltiples instantes de su historia. No presenta un camino, si no una multitud de senderos que se convierte en laberinto. Cómo la fe Se opone a la idolatría? Renunciando a la posesión inmediata que parece ofrecer la visión del ídolo; respetando el misterio de Dios que se revela personal y oportunamente. Porque al llevarnos a Dios, el hombre encuentra un camino seguro, que lo libera de la dispersión de sus ídolos.

14. La fe unió al pueblo de Israel con Dios, mediante Moisés. Así también nuestra fe individual se une a Dios por la comunidad. Nuestra fe exige humildad y valor para confiar para ver el camino luminoso del encuentro con Dios, a través de la mediación de la comunidad.  

La plenitud de la fe cristiana
15. Así como Moisés es mediador entre el pueblo de Israel y Dios, la mediación en la fe es la capacidad de participar en la visión del otro, como saber compartido. La fe exige entonces humildad y valor de fiarse y confiarse en el otro.

16. La fe cristiana está centrada en Jesús, que es el sí definitivo a todas las promesas; la vida de Jesús se presenta como intervención definitiva de Dios, es amor pleno, poder eficaz, es la capacidad de Dios para transformar el mundo e iluminar el tiempo.

17. El amor de Dios es digno de fiar porque ha resucitado a Jesús. Nuestra fe se fundamenta en la resurrección de Jesús y en su condición de hijo de Dios. Nuestra fe confía en Dios que obra verdaderamente en la historia.

18. La fe no sólo mira a Jesús, sino que mira desde su punto de vista, es decir, la fe es la participación en el modo de ver de Jesús. Él, nos explica a Dios. Podemos creer a Jesús cuando aceptamos su palabra; y podemos creer en Jesús cuando lo acogemos personalmente y nos confiamos a Él, siguiéndolo.

La salvación mediante la fe
19. El apóstol San Pablo describe en qué consiste la existencia del creyente; a) Es transformado en una creatura nueva, un ser que se hace Hijo de Dios; decirle a Dios "Padre", es la palabra más característica de la experiencia de Jesús; b) no es suficiente justificarse a sí mismo ante Dios. Aunque se obedezcan los mandatos, y se hagan obras buenas, cuando nos ponemos a nosotros mismos en el centro y no reconocemos que el origen de la bondad es Dios, nos aislamos, nuestra vida se vuelve vana; c) "De aquel que te ha hecho, no te alejes ni siquiera para ir a ti" (S Agustín). Cuando el hombre piensa que, alejándose de Dios, se encontrará asimismo, su existencia fracasa. Cuando nos abrimos a este origen y le reconocemos, es posible ser transformados, haciendo que Dios obre y haga fecunda nuestra vida.

20. ¿Por qué salva la fe en Jesús? Porque en Él, la vida se abre a un amor que nos transforma y obra en nosotros; pues Dios se hizo cercano a nosotros. Jesús, habita en nosotros y nos da la luz que ilumina nuestro origen y final.

21. ¿Cuál es la novedad que aporta la fe? Cuando somos transformados por el amor, al que nos abrimos por la fe, nuestra existencia se dilata más allá de ella misma. Podemos tener los ojos de Jesús, sus sentimientos, su condición de hijo de Dios, porque somos partícipes del amor de Jesús que es el Espíritu. Ese amor, ese Espíritu nos da la visión propia de Jesús.

La forma eclesial de la Fe.
22. ¿Por qué la fe se convierte en pertenencia a la iglesia? El creyente se ve a sí mismo a partir de la fe: la figura de Jesús es el espejo en el que se descubre. Como Jesús abraza en sí a todos los creyentes, que forman Su Cuerpo, el cristiano entonces se comprende dentro de ese mismo cuerpo. Más que ser una simple pieza de un cuerpo anónimo, ser parte de un cuerpo significa estar unido de forma vital en Jesús con todos los creyentes. Todos los cristianos son uno, sin perder su individualidad.

Si estamos afuera de este cuerpo, nuestra fe pierde su medida, ya no se encuentra su equilibrio, y no tiene un espacio para sostenerse. Por tanto la fe no es algo privado, una concepción individual o subjetiva, sino nacida de la escucha y destinada a pronunciarse y convertirse en anuncio.

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